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Apéndice 1
Apéndice 2
Apéndice 3
Apéndice 4
Apéndice 5
Apéndice 6
Apéndice 7
Apéndice 8



El Municipio de Trinidad
“Historia de Trinidad”
“Parte Cuarta”
“Capítulo IV”
“De la Iglesia Santa Elena de Casilda”
Ciudades, Pueblos y Lugares de Cuba

“Sumario: La iglesia de Santa Elena de Casilda. -El por qué de tal nombre. -Su construcción y consagración. -Grandes fiestas en Casilda con ocasión de este suceso.


“El poblado de Casilda que aparece con notable mención desde los primeros tiempos del descubrimiento y colonización de la Isla, reconoce, como patrona, a Santa Elena y, su iglesia, se erigió bajo la advocación de la gloriosa madre del Emperador Constantino. Ligeramente vamos a dar a conocer algo respecto al historial de tal templo.


“El sábado, 18 de diciembre de 1847, a las siete de la mañana, tuvo lugar el solemne acto de colocar la primera piedra para la erección de la iglesia de Santa Elena a expensas de Don Guillermo Serjant y Lynn, ciudadano americano, vinculado a Trinidad, que, cumpliendo y ayudando los votos de su esposa, Doña Elena Yurubi Montalván, ofreció un elocuente ejemplo de caridad cristiana. He aquí como describió el acto el periódico local "El Correo": "Al rayar el sol, poco más o menos, principió la sacra ceremonia en la que oficiaba nuestro Venerable y virtuoso Pastor, el señor Cura Párroco, Don Juan Vicente Ximénez, y, entre los ecos de los sagrados cánticos religiosos, nuestro muy digno y querido Gobernador, Don Juan Herrera Dávila, a quien acompañaban varios miembros del Cuerpo Capitular, colocó la primera piedra base del edificio, prerrogativa de que participaron también, enseguida, colocando otras algunas de nuestras demás autoridades, como el señor Comandante de Marina, Don Francisco Ristori y los señores Alcaldes de primero y segundo voto, Don Pedro Cantero y Don Gregorio Zulueta, pronunciando, después de concluido los ritos religiosos, el señor Gobernador con la bondad, el placer y meritorio sentimiento que le animan siempre en favor de sus gobernados, un discurso conciso y elocuente a la vez, y en cuyas sentidas frases se demostraban los sentimientos de satisfacción que le animaban al solemnizar tan augusto acto; y fue de señalar este inspirado párrafo: "El pueblo trinitario, agradecido, conservará siempre en su memoria y en su corazón a los piadosos fundadores de este templo; y los habitantes de Casilda les serán deudores del mayor de todos los bienes recibiendo los propios y eficaces auxilios que obtienen en esta Santa Iglesia, porque la Religión, señores, es el origen, es la causa y modo, fecundo manantial, de todas las virtudes y la verdadera felicidad". En breves palabras contestó el señor Serjant Lynn y, después, habló el Sacristán Mayor Pbro. Don Juan de la Yaz Martínez, inspirándose en el Génesis, Capítulo XIII v. 21 et. 22, muy elocuentemente, recordando que las ritualidades practicadas simbolizan la historia de la visión por la que, el Santo Patriarca Jacob en muestra de gratitud, fue el primero a erigir un monumento que perpetuase la memoria del lugar donde halló cuanto su aflicción, soledad y abandono demandaba. Volvió a hablar el señor Serjant Lynn y, entonces, se extendió, en párrafos brillantísimos, que deseamos reproducir, pues, en verdad, lo merecen como éste: "Es con la emoción más profunda de gratitud y reverencia que doy gracias al Ser Supremo por su infinita bondad, por las muchas mercedes que ¡tic ha dispensado en diferentes circunstancias de mi vida; es a Él, a quien mi corazón rinde gracias por los bienes con que me ha favorecido la fortuna, y porque, a su divina intervención, soy deudor del feliz éxito con que han sido premiados mis tareas". Y este otro párrafo: "Por más de veinte y cinco años, he residido en la ciudad de Trinidad, cuyo importante período de engrandecimiento de su creciente fama, he contemplado con satisfacción, y me es grato creer que, de algún modo, he contribuido a su progreso. Trinidad ocupa hoy el rango de cuarta ciudad comercial entre las de esta afortunada Isla; muchos de sus hijos han recibido en la culta Capital, en la madre patria y en otros países civilizados una educación clásica, y sus habitantes muestran virtudes y distinguidas habilidades que habrían hecho honor a la misma Roma, cuando se hallaba en el apogeo de su gloria". Siguen otros hermosos párrafos y termina con éste que recuerda los cantos que Manzoni pone en boca de Renzo, al abandonar sus montañas milanesas: "Esas majestuosas, imponentes y hermosas montañas, cuyas cimas, casi se pierden entre las nubes, son también objeto de mi afecto; y, en las veces que me he alejado de las playas cubanas y que las he visto perderse en la distancia, he sentido conmoverse el corazón; pero, a mi vuelta, cuando desde la cofa de la nave las he divisado, cual un punto en el horizonte, ningún lenguaje puede expresar mi exaltación, mi regocijo; volver al seno de mi familia, volver a ver a mis amigos era mi supremo anhelo".


“Don José Adolfo Llópiz (que, por cierto, fue uno de los amigos de Plácido durante su permanencia en Trinidad) pronunció un extenso y magnífico discurso; y terminó el acto con una inspirada improvisación del señor Don Pablo Garzón, Oficial 3° del Regimiento de Artillería, que concluyó así:


Tú, Casilda, la gloria
de tu piadoso bienhechor hoy cantas,
y conservas su acción en tu memoria,
porque es sublime y santa
así, como otros días,
el pueblo de Israel, la de Nohemías.

“La consagración de la iglesia tuvo efecto el 18 de agosto de 1849, y, de un impreso que se publicó con motivo del fausto acontecimiento, sabemos que el Obispo Diocesano comisionó al Pbro. Don Antonio Cassu (capellán nombrado para la iglesia) para que lo representara en el acto, siendo padrino el señor Francisco Prats y Cendra, hijo político del señor G. Lynn.


“Desde el amanecer de tan festivo día empezaron a llegar los convidados, reuniéndose considerable número y, a las siete de la mañana, las campanas de la Iglesia que, por primera vez se tañían, anunciaron la proximidad de la hora con un largo repique; se tocó el segundo y, al terminar el tercero, se comenzó la ceremonia en el orden siguiente: Los primeros acordes de la orquesta, unidos a los cánticos religiosos de los sacerdotes, anunciaron la llegada de la cruz alta y ciriales; el incienso que se quemaba en loor del Dios de las misericordias y el regocijo que reinaba en el ánimo de todos los circunstantes imprimían en el alma aquel respeto y recogimiento religioso que se experimentan en cualquiera de las ceremonias de nuestra sacrosanta religión. La bendición comenzó por el atrio de la iglesia, regándose con agua bendita todo su frente exterior y los costados; después volvió el séquito y, dando tres golpes en la puerta principal, ésta se abrió para dar entrada a los fieles que, con el mayor respeto, acompañaban en tan sublime momento.


“Llegados los sacerdotes al presbiterio de la Iglesia, entonaron los salmos y demás cánticos divinos que el ritual previene para semejantes casos. El Presbítero Cassu, que desempeñó las funciones de Diocesano, llenó, con toda exactitud y dignidad, su honrosa comisión.


“Concluida la ceremonia del bautismo, digámoslo así, fueron los sacerdotes y demás clérigos a la sacristía a revestirse para celebrar por primera vez, la misa; se encargó de cantarla el Pbro. Don Rafael Quiróz. En estas circunstancias, Don Lorenzo Bustos, Alcalde Mayor de esta ciudad, en representación del Brigadier Gobernador, Don Juan Herrera Dávila que se hallaba enfermo, tomó asiento preferente al lado del Evangelio, y comenzó la misa solemne con todo el lujo de música y cantantes en el presbiterio y coro.


“Después de la misa se cantó solemnemente el Te Deum laudamus; y terminó la función religiosa poniéndose un Sacerdote a la puerta para dar agua bendita a las autoridades y miembros del Cuerpo Capitular.


“Un impreso de la época agrega que, después, el señor Lynn, su hijo y el señor Prats fueron encaminando a las señoras, y después, a los caballeros, para el gran almacén de depósito del Exmo. Sr. Don Félix Iznaga, donde Lynn tenía preparado un opíparo almuerzo en una mesa de doscientos ochenta cubiertos. Presidió el señor Alcalde Mayor. Los caballeros sirvieron a las señoras; y, acto seguido, el Regidor, Alférez Real, Don Justo Germán Cantero tomó una copa y ofreció el ágape a la concurrencia con las frases más galanes. El brindis fue contestado por el Sr. Lynn muy efusivamente. Don Antonio González Llorente leyó una hermosa composición llena de entusiasmo y de fervor. Hubo otros brindis en verso y prosa y, entre ellos, uno de una señora que improvisó así:


Si empiezo, no tendré fin,
porque el gozo me enagena.
¡Qué viva mi amiga Elena
y, con ella, Mister Lynn!

“Finalmente, Don Pedro Cruz Rosario, Comandante, Jefe del regimiento de Tarragona, propuso que, en el acto, se abriera una suscripción de todos los presentes para colocar una lápida que enseñe a las generaciones venideras tan alto ejemplo de piedad religiosa como la creación de un templo católico. Con aplausos fue recibida la proposición e, inmediatamente, se reunió una suma considerable para tan alto empeño.


“A las dos de la tarde terminó el acto; pero el pueblo de Casilda continuó entregado al regocijo de las fiestas lícitas que, durante tres días, autorizó el Gobernador.


“Nos habíamos propuesto incluir algunos datos, pero la extensión del trabajo nos lo impide y. únicamente, añadiremos que el periódico "El Correo" de Trinidad del 2 de enero de 1848 publicó. con entusiastas elogios, una imagen de Santa Elena pintada, por el artista norteamericano, Mr. Warren Cloubman, para ser colocada en la iglesia de Casilda, costeada por Mr. Lynn, hermoso ejemplo que no ha fructificado, y parece que, tan buena simiente, cayó entre nosotros en la zarza de que habla el Evangelio.”




Vistas de la ciudad de Trinidad, en la provincia de Las Villas en las Tarjetas Postales




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Última Revisión: 1 de Mayo del 2005
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