Guije.com Los oficios y profesiones de ayer y de hoy en Historia Local de La Habana.

Los oficios y profesiones de ayer y de hoy. Bandera de Cuba

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Los oficios y las profesiones de ayer y de hoy
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Los oficios y las profesiones de ayer y de hoy
Lección 23

“Puesto que los compañeros de Velázquez y Narváez venían a Cuba en busca de fortuna fácil y rápida, no es probable que entre ellos abundaran los que poseyeran un oficio o una profesión, ni los que, caso de tenerlos, quisieran trabajar. A los indios primero y a los negros esclavos inmediatamente después, se encomendaban casi todas las labores.


“Entre los vecinos y moradores de La Habana, en 1550, había su escribano público, cosa parecida a los notarios de hoy; un procurador y dos o tres clérigos. Un maestre Juan, un Nycolao y un Esteban Sánchez, eran carpinteros: albañil un Juan Díaz; un tal Domingo, era calafate, es decir, que calafateaba o cerraba las juntas de los maderos de las naves con estopa y brea; Diego de Talavera trabajaba de sastre; y un Juan de Olivera, mercader, se decía platero. También era mercader Carlos Florentín.


“En la descripción de La Habana en 1598, mencionada por La Torre en su libro "La Habana Antigua y Moderna", se lee: "aquí carecemos de todo y principalmente de artistas: el trabajo de mano es carísimo; por la hechura de una ropilla entera de raso, lleva el maestro Aguilera veinte escudos de oro".


“Autorizaba el Cabildo Habanero para ejercer de Barbero y Cirujano, y así lo hizo en 1552 en favor de Juan Gómez, pero no fue hasta 1570 que ejerció de barbero, cirujano y boticario, que para todo ello tenía título concedido en la Universidad de Alcalá de Henares, un licenciado Gamarra.


“Se traían de fuera los maestros de obras y los oficiales canteros para construir fortalezas. A Mateo Aceituno lo hizo venir De Soto de Santiago de Cuba para las obras de la primer fortaleza; y en las elecciones de 1° de enero de 1560 se opusieron a que votaran los canteros que trabajaban en La Fuerza, porque no eran vecinos.


“Pero era a los negros esclavos a quienes se encomendaba la parte ruda en la construcción de templos y fuertes. Acaso ello explique que aun en nuestros días entre los individuos de esa raza hay tan buenos maestros de obras y abunden los albañiles.


“Dos ejemplos que confirman el párrafo anterior. En 1553 el Cabildo pidió a cada vecino que contribuyera con sus negros y herramientas para terminar el baluarte de la playa. En 1558 Mazariegos pidió a los vecinos 30 esclavos para las obras de La Fuerza, y al no conseguirlos "utiliza a los vagabundos negros, mestizos y mulatos" y a los indios de Guanabacoa. La último le gana una represión de la Corona que le ordena utilizar indios sólo cuando éstos lo quieran y pagándoles.


“Que en 1573 había en La Habana sastres, zapateros, herreros y calafates, lo prueba el acuerdo del Cabildo de 10 de abril de 1573 para que el día de Corpus Cristi esos oficiales sacaran invenciones para aumentar el regocijo y la fiesta.


“Lugar donde se formarían operarios muy entendidos en las artes y oficios de las construcciones navales fue el Astillero, establecido en 1724 en paraje situado entre La Fuerza y la Punta, trasladado después al sitio que ocupó el muelle de La Machina, y en 1738 al lugar donde se alzan la Estación Terminal y algunas construcciones de los Ferrocarriles Unidos de La Habana. Esta compañía cambió por los del Arsenal, durante el gobierno del General José Miguel Gómez, los terrenos de la Estación de Villanueva, donde hoy están el Capitolio y sus jardines.


“De 1724 a 1796 se construyeron en el Astillero 109 buques, de ellos 49 navíos, y algunos tan poderosos como el San Hermenegildo, con 120 cañones.


“El aprendizaje de un oficio no era cosa fácil en los últimos tiempos de la colonia. Quien lo intentaba tenía que trabajar sin paga alguna a veces durante varios años. Y aun así el ingreso en un taller o fábrica como aprendiz no era cosa fácil, pues había que vencer la preferencia que se daba a los parientes de los dueños y a los de los maestros operarios, españoles por lo general. Quedaban para los criollos los trabajos más rudos, como simples jornaleros, si bien tenían la casi exclusividad como sastres, músicos, tabaqueros, y en algunos otros casos.


“En la República el niño empieza a desarrollar su aptitudes para aprender un oficio apenas ingresa en la escuela. El kindergarten, el sloyd, el trabajo manual, la labor en las escuelas técnicas y en las de artes y oficios, le permiten dedicarse a un trabajo útil. El aprendizaje, en consecuencia, no requiere tantos años. Además, desde el día en que se ingresa en un taller o fábrica, el aprendiz gana un módico sueldo.


“En lo que respecta a los profesionales, desde fines del siglo XVIII los cubanos salidos de la Universidad de La Habana no eran por ninguna razón inferiores a los formados en España, o en las otras Universidades de América.”



Lección 22: Las fiestas del patrono y otras diversiones

Lección 24: El gobierno local de los primeros tiempos. Alcaldes y regidores.





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Última Revisión: 1 de Octubre del 2006
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